jueves, 4 de octubre de 2012

DEL MISMO REVÉS MIENTRAS ME MATAS MUERES

Las cadenas que nos atan,
nos atan a las mismas palabras.
La ceguera es continua, permanente,
una manera de decir, el hombre no existe.
Vahos
y alondras cantoras
y pedazos de rubicundas rosas
sobre la salobre ruina metabólica,
urdiendo en su piel un afilado nido de serpientes.
Manzanas y esta vez,
naranjas y azahares en flor
y plantas acuáticas, mi amor, mi pecado primero,
aquella idea fugaz contra mí mismo.
En mi pecho los frutos ácidos del otoño
y manzanas y rosas
y ásperos vinos para las gargantas desgarradas
para los gritos:
No quiero morir en el desierto,
ni en alta mar,
ni en las piedras donde el amor, desencajado, sucumbe.
No quiero morir por el amor,
ni por mi patria,
ni por mi amada brutal,
la poesía.

Miguel Oscar Menassa
De "El amor existe y la libertad", 1984

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