lunes, 2 de julio de 2012

Nada era tan terrible y tan maravilloso

Nada era tan terrible y tan maravilloso.
Morir en tus brazos los días de fiesta.
Entre finos alcoholes y sedas estridentes
todo ardor, se desprendía de tus labios.

Al crepitar salvaje de fuegos interiores,
pequeñas bestias encadenadas al amor,
tigres de una llanura incuestionable
nos hundíamos, ciegos, en la danza.

No eran movimientos lo que producíamos.
Eran catástrofes, cataclismos inesperados y abiertos,
violentos sacudimientos para iniciar las ceremonias.

Fiesta se llamaba a ese ir y venir de la locura,
al desgarrarse alcohólico de las sedas.
Un poema, escrito en libertad, era la fiesta.

Miguel Oscar Menassa
De "Poemas y cartas a mi amante loca joven poeta psicoanalista", 1987

3 comentarios:

  1. Apunte para una autopsicografía

    que no
    que no
    que mi vida no fue un poema
    de lágrimas y rosas
    sino prosa sucia
    mugre en barro
    único olor sin recuerdo
    aburrido pan
    sexo anestesiado
    que mi poesía vale más
    que mi chata vida


    (un abrazo Menassa, desde Uruguay)

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  2. Un abrazo, Santiago. Gracias por tu poema.

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