sábado, 3 de noviembre de 2012

CARNAVAL 2004 EN MADRID



Somos la tercera edad
y queremos reventar,
de una vez para siempre,
el régimen militar
que nos están preparando
para vivir la vejez.

Hemos descubierto
que nos quieren liquidar,
no tanto porque nos odien
sino porque no habrá pan.

Queremos hacer saber
a los señores ministros
que pan ya hemos conseguido,
y es por eso que venimos
para pedir LIBERTAD.

Libertad sobre los árboles,
en lo alto de las olas,
libertad bajo los pies
de una delicada tarde.

Libertad para el amor
hasta los ciento cuarenta,
y jubilación queremos
después de cumplir los cien.

Señores del Gobierno
y juventud adorada,
escuchad al Viejo Gris
que os dirá una verdad:

Si no nos dan pelota
y la vejez no mejora,
en menos de quince años
tomaremos el poder.

El dinero de Defensa
irá todo a la salud,
y para la educación
cobraremos un impuesto
a todos los ciudadanos
hasta que cumplan cien años.

Y si alguien me pregunta
¿quién cuidará la frontera
cuando venga el invasor?

Pondremos en la frontera
un cantor y sus amores,
que con su canto podrá
con los perros invasores.

Dejaremos funcionando
la cárcel y los hospicios
para que dejen entrar
a los actuales ministros
con el Presi a la cabeza
y su delirio especial,
de creerse con firmeza
que el mundo le pertenece
y que puede hacerlo todo
casado con Jorge Bus.

No, no, no,
esta vez no pasarán,
a la vejez nunca más
un goce le quitarán.

Y dentro de 2.000 años
el mundo reconocerá
que estos viejos gozadores
salvaron la humanidad.

Dieron de comer al pobre,
educaron a los niños,
su lugar a las mujeres
y los viejos al poder.

Pondremos los cuadros
en el supermercado
y los museos serán
las escuelas del Estado.

Todo el mundo estudiará
pintura y declamación,
para que los ciudadanos
decoren su habitación.

Y cantando una opereta
o taconeando una jota,
podremos tocar un tango
y llorar con el violín.

Dejaremos que los amantes
inventen sus propias leyes
para convivir mejor
y, si no pueden siquiera
respetar su propia ley,
cortaremos el suministro
de tanta libertad
y los enviaremos
a la primera escolaridad,
para ver si esta vez
podemos enseñar
a hombres y mujeres
a vivir un poco más.

Miguel Oscar Menassa
De "Carnaval de la Tercera edad", 2011

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