martes, 26 de noviembre de 2024

AMORES PERDIDOS. LA JUVENTUD - VI


No estamos, exactamente, en ningún sitio,
somos esos arcángeles negros,
que sólo aparecen para enfrentarse con la muerte.
Vivir, vivir en el deseo, sin hambre, sin sueño,
invencibles en nuestro empecinamiento de vivir.
Y así comenzamos cada día, ciegos amantes del sol,
pero, también, enloquecidos amantes de la lluvia
y nos dejamos llevar por el viento de los huracanes
y nunca necesitamos volver a ningún sitio
porque de ningún sitio somos o hemos partido.
La vida nos entra por los ojos, casi siempre
y nos burlamos de todo lo que nos circunda,
sin otra razón que estas crueles lágrimas,
que no pensamos derrama ,
que no pensamos ofrecer a ningún Dios,
porque nosotros somos dioses en nuestra burla
y ni siquiera ambicionamos morir
porque de alguna manera ya hemos muerto.

De Amores Perdidos, 1995

ELLA Y LA LLUVIA


La lluvia
libre e interminable
se mete por mi boca abierta de soledad
y te llama y te busca
como si estuvieses dentro mío
aquí, dulce
aquí, intacta.
Y tú
y tu nombre
que sólo puedo pronunciar cuando te toco
bostezan y se acuestan
bajo un cielo de agua que no acarician.
Tú, violable sólo
por el filo astuto de dios
y la sonrisa de los hombres rubios
y tu nombre que te llama
que se complica contigo
en el misterioso juego de tu fuga,
dónde, dónde
en qué cuerpo
en qué hombre permanecen.
Pensar que no eres
que no te llamas de ninguna manera.
Cómo decirle a la lluvia entonces
que tú no estás
aquí, dulce
aquí, intacta
que no has llegado nunca.
Miguel Oscar Menassa
De "Pequeña historia"

martes, 17 de mayo de 2022

AMOR PERDIDO. LOS INDIOS

 II

Esta vez soy el indio que no hará la guerra.
Esta vez soy el indio que no someterán.
Esta vez soy el indio que habla las palabras.
Esta vez soy el indio que se libera en versos.

No veis que ya no quedan puñales en mis ojos,
ni lanzas a caballo corriendo hacia la muerte.
No veis que Cristo ha caído de los Andes,
que ya no quedan, en mis ojos, plegarias.

Esta vez soy el indio que viene del futuro.
No tengo tesoros que guardar, ni templos, 
ni mujeres enamoradas, ni tierras fértiles.

No haré la guerra ni el amor, ni escaparé, cobarde. 
Provengo de sumergidas Atlántidas del verbo.
Soy el indio poeta, esa civilización imposible.

Miguel Oscar Menassa
Del libro "Amores perdidos"


jueves, 8 de julio de 2021

QUIERO SER UN PÁJARO ENTRE LOS PÁJAROS, LA LIBERTAD del libro "La poesía y yo"


Quiero que recuerdes
también soy una alondra
un pájaro entibiado
por la civilización
un pájaro sensible.
Vuelo
solo entre mis recuerdos.
Un pobre pájaro sin paz
marchita alondra
un pobre pájaro
al borde del silencio
fugaz
al borde de la nada
fugaz
alondra vieja del verano
encanto de los vuelos
fugaz
sencilla alondra
para los océanos
y la noche
y la inquietante
y fugaz
breve locura.
Quiero vivir
como mis antepasados
para nada.
Vivir
sin dejar rastros
por ahora
parar con la matanza.
Sabemos que el hombre
no deja de llorar
por el hombre.
Desde hace unos siglos
todo le sale mal.
Lujuria
rosa de lujuria
conozco tu amanecer
sangrante
conozco el bochorno
de las últimas horas:
De culo al sol
respirando
sofocada contra la tierra
y tus leches
y las humedades de tu sexo
contra la tierra.
En el otoño nacerá la flor
la pobre muerta del otoño
pequeña
pálida sobre la tierra
una mierdita
sin importancia
sin mucho olor
y de futuro incierto.
Un buen alimento
entre los pastos
para los pájaros cantores
y de ahí
su importancia
y su vanagloria
y por eso
la risa que le queda
la brevedad de su mentira.
Quiero mi libertad
famosa rosa del otoño
vuelo hacia los veranos
tengo
un entredicho con el sol
un amor
por los brotes permanentes
por los gajos en carne viva
un amor
por los incendios
por los encuentros de nivel.
Voy
vestido de hojarasca
soy
pura espuma
uno que fracasó
desde el principio.
Alma revuelta
cantor sin tono
hombre sin futuro.
Una desesperada
manera de vivir.
Una experiencia
del equilibrio
de las piruetas
del vacío.
Un manojo
de ilusiones descuartizadas.
Un enfermo del alma
un animal a punto de morir
una fiera tranquilizada
con el opio
un ojo rabioso
cegado por la luz
por los interrogatorios.
Un hombre
maltratado por el amor
engañado crónico
un producto bioquímico
desechable.
Un hombre
un pobre hombre
hecho mierda.

Miguel Oscar Menassa

 

sábado, 6 de febrero de 2021

"Socorro no puedo detener mis palabras" de La poesía y yo de Miguel Oscar Menassa


Este año quiero comenzar el año 
brindando y no escribiendo
como todos los años anteriores.

Brindo por la revolución
porque nací en su tiempo
y por ser éste el tiempo de la furia
brindo por el amor a la revolución
y en ese amor
bebo la sangre y, también,
bebo la poesía de la revolución.

Levanto mi copa cual estandarte
para brindar por la mujer
porque Ella es de la revolución
su poesía.

Brindo por el hombre que no podré ser.

Tiro el contenido de mi copa
a la tierra
y brindo con los muertos.

En mi copa vacía penetran
los espíritus burlones
y poéticos de la noche,
y yo me los bebo
no sólo para divertirme
sino también,
para brindar contra la muerte.

Oscuridad para las luces 
que huyen de mi cuerpo
violencia de claveles afiebrados.

Me detengo en la mirada de los amigos 
para llenar mi copa con este verso. 
Arranco de la espesura de la mañana 
palpitantes estrofas.

Dejo caer sobre mi cuerpo
vertiente iluminada,
licores y sueños.

Unto mi cuerpo con babas perfumadas, 
pólvoras humedecidas por el llanto, 
olores de una revolución asesinada
y brindo por mi Patria.

En el intento
de universalizar mi canto
pongo sobre mi cuerpo
las sedas del ocaso
terráqueo sin medida
palabra rota
descuartizado ser
hacia el espacio
brindo por mí.

Delicado y fugaz
me parto en tus entrañas,
como el cristal del tiempo
como el cristal que suena
en la garganta cósmica
canción del Universo.

Hago de las astillas una flor,
dejo que los más pequeños,
rompan la flor entre sus manos
y arrojen al viento
las partes más bellas de la flor.

Caballero de la poesía
monto en pelo
a lo indio
una yegua con alas.


What do you want to do ?
New mail
What do you want to do ?
New mail

sábado, 10 de octubre de 2020

Nada era tan terrible y tan maravilloso


Nada era tan terrible y tan maravilloso. 
Morir en tus brazos los días de fiesta.
Entre finos alcoholes y sedas estridentes 
todo ardor, se desprendía de tus labios.

Al crepitar salvaje de fuegos interiores,
pequeñas bestias encadenadas al amor,
tigres de una llanura incuestionable
nos hundíamos, ciegos, en la danza.

No eran movimientos lo que producíamos.
Eran catástrofes, cataclismos inesperados y abiertos,
violentos sacudimientos para iniciar las ceremonias.

Fiesta se llamaba a ese ir y venir de la locura,
al desgarrarse alcohólico de las sedas.
Un poema, escrito en libertad, era la fiesta.

 

What do you want to do ?
New mail

miércoles, 22 de abril de 2020

Este año quiero comenzar el año

Este año quiero comenzar el año
brindando y no escribiendo
como todos los años anteriores.
Brindo por la revolución
porque nací en su tiempo
y por ser éste el tiempo de la furia
brindo por el amor a la revolución
y en ese amor
bebo la sangre y, también,
bebo la poesía de la revolución.
Levanto mi copa cual estandarte
para brindar por la mujer
porque Ella es de la revolución
su poesía.
Brindo por el hombre que no podré ser.
Tiro el contenido de mi copa
a la tierra
y brindo con los muertos.
En mi copa vacía penetran
los espíritus burlones
y poéticos de la noche,
y yo me los bebo
no sólo para divertirme
sino también,
para brindar contra la muerte.
Oscuridad para las luces
que huyen de mi cuerpo
violencia de claveles afiebrados.
Me detengo en la mirada de los amigos
para llenar mi copa con este verso.
Arranco de la espesura de la mañana
palpitantes estrofas.
Dejo caer sobre mi cuerpo
vertiente iluminada,
licores y sueños.
Unto mi cuerpo con babas perfumadas,
pólvoras humedecidas por el llanto,
olores de una revolución asesinada
y brindo por mi Patria.
En el intento
de universalizar mi canto
pongo sobre mi cuerpo
las sedas del ocaso
terráqueo sin medida
palabra rota
descuartizado ser
hacia el espacio
brindo por mí.
Delicado y fugaz
me parto en tus entrañas,
como el cristal del tiempo
como el cristal que suena
en la garganta cósmica
canción del Universo.
Hago de las astillas una flor,
dejo que los más pequeños,
rompan la flor entre sus manos
y arrojen al viento
las partes más bellas de la flor.
Caballero de la poesía
monto en pelo
a lo indio
una yegua con alas.

Miguel Oscar Menassa
Del libro "La poesía y yo"