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jueves, 8 de junio de 2017

AMOR 2000



Es una voz inconfundible la que me confunde.
Los vientos detenidos clavándose en mi tiempo,
recurren a las más viejas fantasías de olvido
y, en ese punto negro de la memoria, surge el poema.
 
No es una sustancia, un ser, que atraviesan la nada.
Es nada lo que se come la sustancia, atravesando el ser.
Es huecos de huecos, el infinito que me mira,
es línea sobre línea, generando agujeros invisibles.
 
Opongo al misterioso siglo del vacío perfecto,
la carne desmesurada y abierta de tus ojos,
la sangre de tu boca, herida por lo insondable.
 
Opongo a la siniestra ceguera universal,
incandescente luz del choque de los cuerpos,
la magnética luz de tus palabras, amándome.

 Miguel Oscar Menassa
De "La patria del poeta", 1991 

miércoles, 29 de marzo de 2017

SOY ME DOY CUENTA


 
Soy me doy cuenta
un nadador muerto de frío.
Lo que me pasa es el amor.
También es la nostalgia
por mi país, mi barrio
las glicinas
colgando de su cuello
como si su cuello
fuese el cuello de una reina
y nos pasábamos
de balcón en balcón
y locos nos besábamos
y en cada salto
nos parecíamos a los pájaros.
Después fuimos los témpanos eternos
después siempre viajamos en soledad.
Gigantescos
y helados
témpanos solitarios
viajamos contra todo.
Contar los golpes
nos decían
contar las caídas
más de mil no serán
y desde entonces
la poesía
pide libertad y no
una libertad medida
por banderas.
La poesía pide
una libertad soberbia
todo el tiempo
toda la maravilla
de lo desconocido
en esa libertad.
No la libertad de las estatuas.
Una libertad
que destruya todas las estatuas.
La poesía ambiciona en esa libertad
ser material presencia de lo humano.
Ella grita furiosa entre las piedras
o todos o ninguno. Garganta universal.
Mientras sobre la tierra
alguien no pueda el hombre
no habrá hombre.
Temblando
y entre el temblor está mi vida
y termino llorando enloquecido
porque no puedo más
y arranco de la miseria
una grandeza:
El deseo ferviente de ser
esa libertad
ese hombre.
Bestial
libre también de libertad
ella
me hace saber que no podré.
Mi desdicha
no es su beneplácito
pero tampoco su dolor.
Su libertad es infinita
Más que una danza
para ser bailada por todos
una danza
que tenga de todos
el movimiento más preciso.
Viajo
sin aparente retorno.
Soy la Poesía.

 Miguel Oscar Menassa
De "La poesía y yo" 

jueves, 16 de febrero de 2017

LA MUERTE, UNA CONSECUENCIA LÓGICA DE LA PALABRA

La muerte, una consecuencia lógica de la palabra
Hombre,
hombre
hominis putrefactus,
aléjate de mí,
soy tu señora,
la muerte.
Nada de altanerías,
tú,
mi pequeño hombrecito de palabras,
tú,
debes desearme.
Soy un preciado don.
Una especie de deseo común,
UNIVERSAL,
perenne,
una especie de emblema para tu mundo humano.

Úvula hambrienta entre mis capas.
Una caída última.
Deseo,
mi pequeño,
tu deseo:
vendas de opaca seda para tus ojos
y mi amor.
Ceguera y beatitud
para mi niño,
ceguera y soledad.
Soledad
y diamantes
y perlas negras
y un sabor de igualdad definitivo,
humano,
de último momento.
Querida muerte:
a tu pesar,
a mi pesar,
la historia continúa.
Nuevas caras,
nuevas promesas,
nos harán vivir.
Y otra vez el callejón,
será sin salida.
Y una vez más será necesario,
el estallido de una pasión para iluminar la calma;
para iluminar; el sordo murmullo de la muerte:
Ha llegado el tiempo de las luces de neón,
la noche no existe,
te esperaré,
lo hemos decidido,
viviendo.
Y nada,
que serás mi amante,
y me amarás
y harás caer un manto de olvido sobre mis ojos.
No te diré,
ni amor,
ni amada,
ni azucena voraz contra mi pecho.
Te diré,
mierda,
salvaje puta entre los sueños de amor,
me dás,
lo que le das a todo el mundo,
te llamo por tu nombre,
tú eres,
la señora del Otro,
en general,
la muerte.
Te espero, en el final,
como se esperan las catástrofes,
allí,
te espero.
Ni orden, ni desorden para el encuentro,
como en un sueño,
como en una ilusión,
es
simplemente un anhelo lo que deseo.
Una simpleza para el alma,
un regocijo profundo,
instantáneo.
Y por ahora,
no quiero cambiar.
Ambiciono,
todo lo que poseo,
esa nada,
ese ramillete de anhelos desfallecientes.
Soy,
para mí queda claro,
una bestia.

Miguel Oscar Menassa
De "Grupo Cero ese imposible y psicoanálisis del líder", 1979